En condicional

A dos meses de la puesta en funcionamiento de la nueva Unidad número 9 “El Molino” en un predio lindero a la cárcel femenina más grande del país (Unidad número 5), organizaciones de derechos de la niñez señalan que no hay mejoras sustantivas respecto del anterior establecimiento, y les preocupa el alto número de sancionadas, las condiciones higiénicas, la calidad de la alimentación y la falta de actividades educativas y laborales.

Hay algo extraño en pasar más de 15 minutos hablando en el baño de una cárcel con una mujer presa: naturalizar que un bebé llora en el piso. Recostado sobre su lado izquierdo, llora. A gritos. No sé si quien está cerca es su mamá. Estoy segura de que uno de sus hijos es otro niño, en el cochecito, que la mira mientras ella lava su ropa interior en el lavatorio. También sé que es su hija una niña de 4 años, que vuelve a las tres de la tarde de la guardería. ¿De quién es el niño que llora y nadie arrulla?

Lea la crónica completa aquí: Azul Cordo – En condicional

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